domingo, 20 de mayo de 2018

Análisis: Dragon Ball FighterZ

    Por fin ha llegado el momento en que como amante a los juegos de lucha y de la franquicia Dragon Ball, veo aparecer un título que representa a la perfección dicho universo y es ejecutado como un título de lucha digno de tener en cuenta más allá de si eres fan o no de la obra de Akira Toriyama, pues si algo está claro y, quiero decirlo desde ya, es que Dragon Ball FighterZ es un auténtico juegazo de lucha, de mis favoritos dentro del género sin ninguna duda.


    Por poneros un poco en contexto, quiero dejar claro que, a nivel general, los juegos de Dragon Ball siempre me han gustado, unos más que otros, pero los he disfrutado casi todos, a pesar de ser consciente de lo limitados que eran como juegos de lucha en sí, pero a mi dame fan service y buenos simuladores de la experiencia Dragon Ball, que me hagan sentir como que estoy viendo la serie, y todos contentos.

    Quiero dejar esto claro de entrada para que comprendáis que no soy de esos aficionados vinagrosos de los juegos de lucha que siempre echaban pestes de los juegos de esta franquicia, más bien al contrario, pero oye, eso no quita que viendo el E3 de 2017, con ese despliegue en cuanto a diseño y factura técnica, que te hace sentir que estás viendo un episodio de la serie, sumado a la promesa por el buen hacer del grupo de desarrollo que estaba detrás del proyecto, uno se ilusione ante el inminente epic win de aunar en un solo título lo mejor del género y lo mejor de Dragon Ball.


    Básicamente este Dragon Ball FighterZ es un juego de lucha en 2D, de estilo rápido, frenético y con un peso apabullante en el tema de la sucesión de combos, muy del palo de juegos a lo Marvel Vs Capcom o Tatsunoko Vs Capcom, en el que elegimos un equipo formado por tres personajes. El desarrollo de los combates es super ágil, muy sencillo para iniciarse, comprender las mecánicas y hacer combates resultones desde primera hora, pero realmente desafiante si quieres profundizar más en las posibilidades jugables, siendo dificilillo de dominar y conseguir encadenar secuencias casi interminables de combos (no predefinidos), combinando asists, cambiando de personajes en mitad de la secuencia y rematando la faena lanzando los especiales, a cada cual más espectacular.

    Lo bueno para los mancos como yo es que el juego está configurado para darte la posibilidad de efectuar autocombos de forma predefinida, y a poco que practiques se consiguen resultados la mar de resultones, en el que se sorprende uno a sí mismo dándose cuenta de que se juega más por aquello del ´jogo bonito´ que de ganar en sí, se busca el espectáculo, ser creativo, que todo quede plástico y visual, y es que con el apartado artístico de que dispone el título no es para menos.


    En el tema de los modos de juego me voy a centrar en tres, que son los que me vicio continuamente y más me gustan de entre todos ellos. Primero, el modo Historia, que presenta una trama que, si bien es cierto que no es demasiado profunda, podría servir como premisa para hacer una saga dentro de la serie. Hay tres rutas alternativas, enfocadas desde distintos puntos de vista  y en las que varían sensiblemente el desarrollo y desenlaces de las mismas. Eso sí, un tirón de orejas por el tema del nivel de dificultad, puesto que la primera vuelta haces poco más que pelear con sacos de boxeo, dejando la experiencia realmente gratificante para la segunda vuelta, con un aumento considerable en el nivel de dificultad que realmente supone un reto.

    Otro modo de juego que me encanta es el Gran Torneo de las Artes Marciales, al estilo clásico, elegimos de cuantas rondas se va a componer el torneo y su nivel de dificultad, y ya sabemos, si vencemos pasamos a la siguiente ronda y si perdemos estamos eliminados.

    Y por último el modo estrella, el modo Arcade, con tres rutas y dos niveles de dificultad para cada una, este modo me resultó desafiante desde el principio, pero claro, cuando se desbloquea el nivel de dificultad difícil es cuando empieza lo realmente bueno. La característica de este modo es que no es el clásico modo Arcade en que hay una sucesión de combates sin más, si no que cada una de las rutas tiene caminos bifurcados y, dónde acabe nuestro avance dependerá de la puntuación que vayamos adquiriendo en cada combate, pues después de finalizar podremos desembocar en tres casillas diferentes en función de cómo lo hayamos hecho.


    Sobra decir que la fidelidad artística para con la serie es apabullante, tanto a nivel de los personajes como a nivel de los escenarios, todo detallado de forma muy enfermiza. Os dejaré por aquí un vídeo para que veáis como se han matado en reflejar todos y cada uno de los movimientos con que han dotado a cada personaje, y ahí está el punto fuerte del título, que si bien es cierto que no hay un número casi infinito de luchadores, si es una cantidad más que razonable en la que además cada uno de ellos es realmente diferente al resto.



    Opinión Personal
    Nada más que añadir a todo lo dicho, pero a modo de resumen quiero dejar claro que no solo se trata de un juego que refleja perfectamente la sensación que transmiten los combates en la serie de Dragon Ball, sino que además es un auténtico juegazo de lucha, muy accesible para jugadores de bajo nivel y retante y profundo para los más experimentados que no se conformen con rascar en la superficie, siendo un título realmente técnico, creativo y lleno de posibilidades. Un título desafiante que me ha mantenido (de momento) más de 50 horas pegado a la consola, y eso que yo no juego online. Por mi parte totalmente recomendable.



    Y nada más por hoy, espero que os haya resultado ameno y entretenido el artículo y que me dejéis en los comentarios que os ha parecido este título.

    Un saludo!



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