jueves, 26 de marzo de 2020

Goldeneye 007 (N64) 9/10


    Corría el año 1997, por aquel entonces yo era un feliz poseedor de una flamante aunque veterana MegaDrive, que a pesar de que me seguía dando momentos de felicidad inmensa, no evitaba que mirara de reojo las flamantes máquinas de nueva generación que venían apareciendo aquellos últimos años. Las quería todas, todas me llamaban la atención y no sabía por cual decidirme como la adquisición que iba a acompañarme en los próximos años, y ante aquella tan difícil decisión un amigo mío fue determinante. Este chico era el típico que tenía todas las consolas, que las iba adquiriendo nada más salir, oye, tenía esa suerte, y por supuesto, tenía el triplete de máquinas de moda de la época, Sega Saturn, PlayStation y acababa de adquirir una flamante Nintendo 64. Por supuesto, todos los críos del barrio íbamos con mucha frecuencia a su casa, y fue allí donde me decidí irremediablemente por la nueva máquina de Nintendo, gracias de Wave Race 64, Turok: Dinosaur Hunter y el título que nos ocupa hoy, Goldeneye 007.




    Un tiempo después yo mismo pude disfrutar en primera persona de Nintendo 64 y del título de James Bond, al que pude meterle una caña tremenda y disfrutarlo tantísimo, que ha quedado en mi recuerdo como uno de esos juegos que marcaron un punto de inflexión en mi vida como jugador.


    El título era el ya clásico juego de disparos en primera persona que, por aquella época, estaba muy de moda gracias a juegos como Quake o Doom. Gracias el control de Nintendo 64, era una pasada por aquel entonces manejar el bueno de Bond con el Joystick analógico, algo que los poseedores de la nueva máquina de Nintendo supieron apreciar y que ya no nos permitiría volver atrás nunca, juegos aclamados por crítica y público como Medal Of Honor o Syphon Filter se me hacían injugables por culpa de este grandísimo Goldeneye.


    Otro de los elementos que recuerdo como un verdadero puntazo y que le daba al juego un plus de inmersión fue que disparabas con el gatillo del mando, hoy parece una tontería, algo que tenemos más que asumido, pero en la época fue realmente mágico.


    En cuanto al juego, a pesar de que en apariencia era un juego más en primera persona, lo cierto es que era mucho más aventurero que los títulos que estaban tan de moda durante la época, con pantallas ambientadas de formas muy diferentes, situaciones variopintas como manejar un tanque, y misiones a realizar dentro de cada fase, que hacían que el juego no se limitase simplemente a matar todo lo que se movía.

    Ni que decir tiene que el juego, en lo técnico, era una auténtica bestia parda, que dejaba en pañales a todo lo visto hasta la época.

    Otro de sus puntos fuertes fue su modo multijugador, que gracias a mi amigo @NMLSS pudimos disfrutar algunas veces con pantalla partida a cuatro jugadores.


    Goldeneye no es mi juego favorito de Nintendo 64, no por demérito suyo, sino más bien porque hay un grupo de juegos para dicha consola que me volvieron realmente loco, pero sin duda está entre los juegos que más me gustaron de su época, por delante de algunos juegos consagradísimos que están entre los mejores en el imaginario colectivo.



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