viernes, 22 de mayo de 2020

Wave Race 64 (N64)


    La primera vez que supe de la existencia de este videojuego fue a raíz de un VHS que venía con la Hobby Consola en el que se mostraba el inminente desembarco de la flamante Nintendo 64 y en el que se podía ver los juegos que iban a lanzarse durante los primeros meses de vida de ésta. Entre dichos títulos destacaba (para mi) Super Mario 64 y este juego que nos ocupa hoy, ya que no había jugado nunca a nada igual, y lo cierto es que pintaba alucinante.

    El caso es que en mi barrio, entre mi grupo de amigos, había un chico que se iba pillando las consolas al ritmo en que iban saliendo más o menos, y a principios del verano de 1997 se hizo con una Nintendo 64, Turok: Dinosaur Hunter y Wave Race 64, así que imagináos la cantidad de horas que pudimos darle a lo largo de las vacaciones.


APARTADO TÉCNICO/ARTÍSTICO
    El juego entra de primeras por la vista, eso está clarísimo, con un efecto del agua que era lo mejor que se había visto hasta la fecha, sin duda alguna, con un mimo, sobretodo en el aspecto de los reflejos, como la sacada de el despliegue técnico que se puede apreciar en escenarios como el de la puesta de Sol o el del lago, donde los efectos climáticos (con cambios en tiempo real a lo largo de la carrera) y los reflejos del agua, enseñan el músculo del que hacía gala la máquina.

    Un detalle que me resultaba curioso en la época, en lugar de poner las motos acuáticas en las que vas sentado, optan por motos en las que vas de pié, a lo "patinete", que propicia que se puedan hacer más acrobacias, dándole un plus de espectacularidad a un concepto que, ya de por sí, posee un factor altísimo.



APARTADO JUGABLE
    Jugablemente el juego impactaba mucho. En sí mismo no dejaba de ser un juego de carreras, en el que tenías que dar tres vueltas al circuito, pasando unas boyas esparcidas por éste, por el lado oportuno según si son boyas amarillas o boyas rojas, pudiéndote saltar un número limitado de éstas sin ser penalizados. Los circuitos a su vez están repletos de elementos que favorecen la espectacularidad mediante la realización de piruetas.


    Todo esto está muy bien, pero donde te dabas cuenta de lo bien realizado que estaba el juego y como es tremendamente diferente a todo lo que había salido hasta la fecha es en el manejo, en que la física de estar pilotando una moto acuática que va rebotando superficialmente sobre el agua, surcando las olas y demás, está logradísima, es una sensación muy bien transmitida.



OPINIÓN PERSONAL
    Estamos hablando de un juego realmente bueno y único, sobretodo en cuanto al feeling jugable, que más tarde se intentaría imitar sin éxito por más de una compañía.

    Un juego que mostraba de lo que era capaz la recién estrenada Nintendo 64, y que en lo personal es uno de mis juegos favoritos de carreras de aquella generación.


3 comentarios:

  1. Yo también lo jugué en casa de un amigo, guardo un muy grato recuerdo de el, ojalá lo hubiese podido jugar más

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    1. Además que eso, era perfecto para jugarte un campeonato a cuatro carreras con un amigo a pantalla partida. Siempre me quedó la empinita de no haber jugado al de GameCube, a ver si alguna vez lo viera a buen precio por ahí y me lo pillo.

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  2. A mi me flipava, yo donde jugué más fue en los salones recreativos con una pedazo de moto de agua con hidráulicos que se movía, era espectacular.

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