martes, 4 de agosto de 2026

THE ELDER SCROLLS IV: OBLIVION

    Siempre me ha gustado el rol. Mucho antes de que los mundos abiertos estuvieran tan de moda como lo están hoy, pasaba muchas tardes con papel, lápiz y dados jugando a Fanhunter junto a mis amigos. Evidentemente, la temática de ambos universos no tiene absolutamente nada que ver, pero cuando empecé a leer las primeras impresiones de The Elder Scrolls IV: Oblivion allá por 2006, hubo algo que captó inmediatamente mi atención: la sensación de libertad.

    Las revistas, los foros y los primeros jugadores hablaban de un mundo enorme, vivo, en el que podías hacer prácticamente lo que quisieras. Aquello me transmitió la impresión de ser lo más parecido a trasladar aquellas partidas de rol de mesa a una consola, y fue un argumento tan poderoso que terminó por convencerme para comprar una Xbox 360.

    Durante aquel primer contacto apenas avancé en la historia principal. Mi forma de jugar consistía simplemente en vivir dentro de Cyrodiil: recorrer caminos, entrar en cuevas, hablar con cualquiera que encontrara por el camino, aceptar encargos y dejarme sorprender. Nunca sentí la necesidad de completar la aventura principal; me bastaba con existir dentro de aquel mundo.

    Han pasado veinte años desde entonces. En este tiempo han llegado decenas de mundos abiertos, muchos de ellos inspirados directa o indirectamente por las ideas que Bethesda puso sobre la mesa con Oblivion. Volver a él en 2026 no suponía únicamente terminar una historia que había dejado pendiente; también era comprobar cuánto había envejecido un juego que, para muchos, marcó un antes y un después. Y debo reconocer que la sorpresa ha sido muy agradable.



HISTORIA

    La historia comienza con el asesinato del emperador Uriel Septim VII durante su huida de un grupo de asesinos. Por una serie de circunstancias, nuestro personaje, un simple preso anónimo, termina viéndose involucrado en unos acontecimientos que amenazan con cambiar el destino del Imperio.

    Nuestra misión será encontrar al último heredero del linaje Septim, la única persona capaz de reclamar el legado del emperador y plantar cara a la creciente amenaza que supone la apertura de los portales de Oblivion.

    A partir de ahí comienza una aventura de enorme escala que combina política, profecías y fantasía épica sin perder nunca la sensación de urgencia que transmite desde sus primeros compases.



APARTADO TÉCNICO/ARTÍSTICO

    Es curioso analizar Oblivion desde una perspectiva actual porque conviven dos realidades muy diferentes.

    Por un lado, hay elementos técnicos que evidencian claramente el paso del tiempo. Los rostros de los personajes siguen resultando extraños incluso para los estándares de la época, el rendimiento presenta caídas de imágenes por segundo con cierta frecuencia y, aunque no fueron demasiados, también me encontré con algunos bugs que me obligaron a cargar una partida anterior e incluso abandonar alguna misión secundaria.

    Sin embargo, basta con levantar la vista para entender por qué este juego sigue resultando tan especial.

    Cyrodiil posee una dirección artística fantástica. Sus inmensas praderas verdes, la abundante vegetación, la iluminación, los atardeceres y las noches bajo un cielo completamente estrellado consiguen crear una atmósfera tremendamente agradable. Es uno de esos mundos en los que simplemente caminar ya resulta satisfactorio.

    A ello se suma un diseño del mundo extraordinario. Cada ciudad posee una arquitectura propia y una personalidad perfectamente diferenciada, pero todas mantienen una coherencia estética que hace creíble el conjunto. Nunca da la sensación de estar visitando decorados aislados, sino distintas culturas que conviven dentro de un mismo territorio.

    Y si hay un apartado que merece una mención especial es la banda sonora. Las composiciones orquestales son sencillamente magníficas. No solo por su enorme calidad, sino porque el juego sabe escoger en cada momento la pieza que mejor acompaña la situación, reforzando continuamente esa sensación de aventura épica y solemne que impregna toda la experiencia.



APARTADO JUGABLE

    Si tuviera que resumir Oblivion en una sola idea sería esta: recompensa constantemente la curiosidad del jugador.

    Su mundo abierto no destaca únicamente por el tamaño, sino por su densidad. Resulta muy difícil recorrer un camino sin encontrar un campamento abandonado, una cueva, un viajero, una criatura, una misión inesperada o cualquier pequeño detalle que despierte las ganas de desviarse unos minutos para descubrir qué hay allí.

    Y lo mejor de todo es que nunca parece algo preparado únicamente para entretener al jugador. Cyrodiil transmite la sensación de existir independientemente de nuestra presencia. Sus habitantes hacen su vida, las ciudades respiran, las criaturas recorren los bosques y las distintas facciones desarrollan sus propios conflictos. Nosotros simplemente formamos parte de ese mundo.

    Las facciones constituyen, además, uno de los elementos más memorables del juego. No se sienten como simples cadenas de misiones secundarias, sino como organizaciones con personalidad propia que ofrecen algunas de las situaciones más sorprendentes de toda la aventura.

    También me ha gustado mucho cómo plantea la libertad. Personalmente nunca he entendido los RPG como juegos que deban completarse al cien por cien. Al contrario, creo que la grandeza del género reside precisamente en poder elegir tu propio camino. Alternar la historia principal con distintas aventuras secundarias hizo que la narrativa mantuviera siempre su fuerza sin renunciar al placer de descubrir el mundo poco a poco.

    Pero no todo funciona igual de bien, el combate resulta bastante tosco, lento y simplón visto con ojos actuales. Las cuevas terminan repitiendo demasiado sus estructuras interiores, restando parte de la sorpresa que transmite la exploración durante las primeras horas. Y ocurre algo parecido con las Puertas de Oblivion: la primera vez que las atraviesas resultan fascinantes, pero el juego termina abusando de ellas hasta convertir una gran idea en una sección algo repetitiva.

    Aun así, ninguno de estos problemas consigue eclipsar aquello que mejor sabe hacer Oblivion: hacer que explorar resulte apasionante.



OPINIÓN PERSONAL

    Volver a Oblivion veinte años después ha sido mucho más que terminar un juego que dejé pendiente en su día.

    Ha sido comprobar que muchas de las ideas que revolucionaron el género siguen funcionando extraordinariamente bien. De hecho, tengo la sensación de que cuando se habla de la evolución del mundo abierto moderno rara vez se reconoce todo lo que este título aportó y la enorme influencia que ejerció sobre muchos juegos posteriores.

    Pero más allá de su importancia histórica, lo realmente valioso es que sigue transmitiendo algo que muy pocos videojuegos consiguen: la sensación de estar viviendo una auténtica aventura.

    Recordaré personajes como Martin Septim, Uriel Septim o Jauffre. Recordaré sus ciudades, sus facciones, su música, la libertad con la que invita a construir tu propia historia y esa constante capacidad para sorprenderte cuando decides apartarte del camino principal.

    Porque, al final, Oblivion no construye un enorme escenario para que el jugador complete una lista de tareas. Construye un mundo que parece existir aunque tú nunca hubieras llegado a él. Y quizá esa sea la razón por la que, incluso en 2026, sigue sintiéndose tan especial.



Nota final: 79%



1 comentario:

  1. Me viene bien leer tu post hoy en día. Tengo en preventa Oblivion para Nintendo Switch 2 y va a ser mi juego de este mes, a ver hasta cuándo lo termino. Hace años jugué Skyrim en la Switch y lo disfruté como loco, le metí alrededor de 100 horas, pero tuve que dejarlo a medías por el lanzamiento de Zelda Tears of the Kingdom, así que lo tengo pendiente. Supongo que cuando lo retome, será de cero, ya que no recuerdo los detalles de mi aventura.

    En fin, toda esa emoción llegó cuando anunciaron el relanzamiento de Oblivion para Nintendo, pero por tu post, veo que tiene cosas que sospechaba, sobre todo porque es un juego anterior a Skyrim. De entre esos detalles, suponía que sería tosco y anticuado en general, pero bueno, al menos Skyrim es hermoso y satisfactorio. Vamos a ver qué tal viene esta nueva versión.

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