martes, 12 de noviembre de 2013

Análisis: Forza Motorsport 3

    Como cualquiera de nosotros, servidor aquí presente, recuerda con mucho cariño las veraniegas tardes de su adolescencia, y andaba yo enfrascado en las de un ya lejano año 1998, en casa de mi primo: veranito, piscina, playa, tardes jugando a fútbol, helados... y su casi casi recién adquirida PlayStation, con los flamantes FIFA 98, Tekken 2 y Gran Turismo. Como no siempre es bueno hurgar en los recuerdos, y seamos sinceros, no es que el juego de Polyphony haya envejecido especialmente bien, me propuse recuperar viejas sensaciones, pero sin estancarme en el pasado, simplemente volver a encontrarme con un juego que me volviera a transportar aquella sensación abrumadora de posibilidades infinitas, de competir, de conseguir cada vez mejores coches, de mejorar los que ya tenía y volver a competir una y otra vez para demostrar que soy el mejor de mi cuarto, de una forma cíclica y extrañamente adictiva. Así que la alternativa actual para vivir ese tipo de sensaciones pero adaptadas a la época que nos toca vivir está clara, o tienes una PS3 y optas por la última versión de Gran Turismo o adquieres el título de la competencia, en mi caso la tercera entrega (cuestión de precio).



APARTADO TÉCNICO/ARTÍSTICO
    Lo primero que llama la atención es el contundente salto gráfico con respecto al 2, no es que el 2 no tuviera buenos gráficos, pero si es cierto que en este se aprecia a las claras como Turn 10 se han esforzado bastante más, puliéndolos, a nivel general. A nivel particular, quiero destacar el detalle de las texturas del asfalto, lo redondeado de sus formas (también del modelado de los coches) y el increíble nivel gráfico de los escenarios, así como los efectos de iluminación en tiempo real y el reflejo en las carrocerías de los coches.

    Referido a esto último he de señalar el que para mí es el punto flojo del juego, la ausencia de cambios climáticos. Viendo como se han currado los efectos de iluminación, que pasan de buenísimos a soberbios cuando el Sol está más inclinado, es una lástima perdernos efectos de lluvia y el jugar en circuitos nocturnos, pero bueno, el juego no puede ser perfecto, algo malo tenía que tener.

    Otra de las cosas que quedan la mar de resultonas son los arañazos, abolladuras y deformaciones, así como la pérdida de piezas de nuestro vehículo al sufrir accidentes, dotando al juego de mucha espectacularidad.



APARTADO JUGABLE
    No me voy a poner aquí a enumerar la infinidad de modos de juego que posee el título, se sobreentiende que tiene modos para batir marcas y para jugar a multijugador offline y online a punta pala. El modo que si quiero remarcar es el Carrera, donde se supone que eres un piloto que participa en el mundial, haciendo las carreras de rigor cada dos semanas y entre medias participas en torneos menores organizados por distintos patrocinadores, con características específicas dispares que le añaden mucho jugo al juego y con los que además, vas consiguiendo nuevos vehículos gratuítos y dinero, que puedes emplear en mejorar los coches que ya tienes o en comprar los que te salgan de las narices de entre una cantidad indecente que posee el juego.

    Al margen de todo lo que haya podido escribir hasta aquí, este es el verdadero punto fuerte del juego, su apartado jugable, del que hay que destacar varios factores.

    Primero de todo, por extraño que parezca, Forza Motorsport 3 es un juego que se adapta perfectamente a cualquier tipo de público, desde el que nunca ha tocado un juego de carreras hasta el más exigente experto en el género. El juego es plenamente configurable, permitiendo activar y desactivar ayudas para la conducción tales como el control de tracción, el ABS, el cambio de marchas automático y la asistencia en frenadas, así como la inteligencia artificial de nuestros adversarios; en el modo Carrera también nos permite, o bien hacer de ingenieros mecánicos trucando el coche a nuestro antojo o dejarnos de historias y aplicar una serie de mejoras automáticas y predefinidas para los que somos más torpes en esas lides. Así pues, os puedo asegurar que aunque posiblemente estamos ante el simulador más exigente en consolas, es a su vez un juego tan asequible como el usuario quiera que sea.

    Otro punto fuerte son las físicas, muy bien realizadas, donde se nota bastante el peso del coche a la hora de correr, y donde las hostias, si las configuramos al máximo, tienen su repercusión en el posterior rendimiento del coche, así como el desgaste de los neumáticos o la simulación de la fuerza G en las curvas (muy lograda en mi opinión).


    Y amigos, aquí llega lo que más me ha sorprendido del juego, la inteligencia artificial de nuestros oponentes. Por primera vez veo una inteligencia artificial tan realista y tan competitiva, esas son las dos palabras que mejor la describen. Por un lado, nuestros oponentes no repiten trazada una y otra vez, ordenados, en fila india donde el único que puede alterar el sino de la carrera eres tú, no, esta vez buscan continuamente los huecos, se abren en las curvas para intentar adelantar por fuera, se pican entre ellos, se ponen nerviosos y en ocasiones entran colados a las curvas, bien porque les presionas, bien porque están hartos de intentar atacar una y otra vez a quien tienen delante y lo terminan probando a la desesperada. Así se logra una sensación muy muy parecida a estar jugando en multijugador contra corredores controlados por gente real. No sé si he sabido describir bien este apartado, pero os aseguro que le da un toque emocionante al juego que pocas veces he sentido con un título de carreras.


    Sin duda me encuentro ante mi juego de conducción preferido, de todos todos, no voy a repetir lo que ya he escrito más arriba, solo quiero hacer hincapié en que si no os habéis leído el análisis porque os parece un ladrillaco, leéos al menos el apartado jugable o si queréis ser más concisos, el último párrafo de este, ahí intento reflejar de forma contundente lo que opino del juego en su característica más destacable.



2 comentarios:

  1. Sosteniendo que yo pretendo seguir jugando con el frenado automático y tal, no puedo decir nada distinto de lo que has dicho (dentro de lo poco que haya jugado contigo). Es muy muy chulo, el apartado gráfico es la caña y los escenarios son preciosos (especialmente, mi favorito el de los árboles en otoño... así con tonos anaranjados) y los reflejos en el techo y capó del coche, alucinante.

    Creo que está genial el análisis, porque comentas todo lo que hemos hablado siempre de él, como el caso de los oponentes y su competitividad. La verdad que está de lujo. Ahora me han dado ganas de jugar xDDD y mira que llevabas una racha insistiéndome y yo sin que me apeteciera nada ninguno jajajaja

    =P

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    Respuestas
    1. Para mi ese es un aspecto fundamental justamente, no me he explayado demasiado en el artículo, pero ya he comentado que se puede ajustar el juego tanto que puede ser disfrutado por cualquiera, y no es un decir precisamente, el juego puede ser desde muy muy simulador hasta muy muy arcade, y permite ajustar tantísimos apartados que podemos dejarlo a nuestra medida, para mi todo un acierto.

      El escenario ese que comentas en otoño está guapísimo, pero es que hay unos escenarios, no recuerdo bien si eran en Italia o en Francia, de costa, que eran muy muy bonitos.

      El tema de la competitividad con que equiparon a la Inteligencia Artificial del juego es el rasgo que, para mi, junto a poder ajustarlo al milímetro a tu gusto, marca la diferencia de este y el resto de juegos de carreras.

      Pues si te dan ganas de jugar ya sabes, cuando tu quieras nos echamos una partida :)

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