A finales de los 90, siendo adolescente, quedé completamente prendado de Resident Evil. Aunque no tenía ninguno d elos juegos, pude disfrutarlos en casa de amigos. En el verano del año 2000 llegó a mis manos Resident Evil Code: Veronica para Dreamcast, un juego que jugué hasta la saciedad y que terminó de hacerme caer rendido ante la saga.
Por eso, cuando Nintendo mostró las primeras imágenes del remake del Resident Evil original y se anunció que GameCube sería la consola de referencia de la franquicia durante aquella generación, tuve claro que acabaría comprándola. Y vaya si mereció la pena: disfruté muchísimo de Resident Evil Remake y, especialmente, de Resident Evil 4, que durante mucho tiempo fue mi juego favorito de aquella época. Así las cosas, podéis imaginar las expectativas que tenía cuando se anunció Resident Evil 5.
El problema llegó con la demo. En 2009 el género de la acción en tercera persona había evolucionado muchísimo y RE5 me transmitió la sensación de que Capcom se había quedado atrás en algo tan fundamental como el control. Mientras juegos como Gears of War o Dead Space habían llevado el género a otro nivel, Resident Evil parecía haberse estancado.
Además, aquel Chris Redfield completamente cambiado, los escenarios mayoritariamente diurnos y el creciente protagonismo de las explosiones y la espectacularidad cinematográfica hacían que lo sintiera como algo muy alejado de lo que yo entendía por Resident Evil, así que hice algo bastante sencillo: no lo jugué... Hasta ahora.
Diecisiete años después, y tras haber saldado varias cuentas pendientes con la saga, decidí darle una oportunidad mientras espero a que Resident Evil Requiem baje de precio, y la sorpresa ha sido mayúscula: Me ha gustado mucho.
HISTORIA
La historia está bien, sin más. Continúa varios acontecimientos de entregas anteriores y vuelve a poner a Chris Redfield en el centro de la acción, acompañado esta vez por Sheva Alomar.
Es una historia muy en la línea de las películas de la franquicia: conspiraciones, virus, organizaciones, personajes conocidos y situaciones cada vez más disparatadas. Narrativamente la situaría aproximadamente al nivel de los Revelations, pero bastante lejos de los grandes clásicos.
En cuanto a los personajes, Chris me ha gustado mucho más de lo que esperaba y mi gran sorpresa ha sido Sheva. Después de tantos años escuchando críticas hacia el personaje esperaba encontrarme con uno de los grandes problemas del juego, pero me he encontrado con un personaje bastante bueno.
Además, jugando completamente solo, me preocupaba mucho la IA. Sin embargo, Sheva no solo no me ha causado problemas, sino que en bastantes ocasiones ha resultado realmente útil. En algunos enfrentamientos incluso ha sido fundamental para salir adelante. Después de mi experiencia con Revelations 2, donde la IA llegó a desesperarme, esto me ha sorprendido especialmente.
APARTADO TÉCNICO/ARTÍSTICO
Aquí Resident Evil 5 sigue siendo espectacular, Incluso con los estándares actuales continúa luciendo realmente bien, algo todavía más impresionante teniendo en cuenta que hablamos de un juego de 2009. Personajes, escenarios y animaciones mantienen un nivel altísimo y demuestran una vez más la sacada de polla el extraordinario trabajo técnico de Capcom durante aquella generación.
La iluminación es especialmente buena, tanto que da la impresión de que Capcom estaba deseando enseñarla, porque resulta curioso que haya tan pocos escenarios realmente oscuros y aquí encontramos una de las paradojas del juego: técnicamente la iluminación es fantástica, pero artísticamente contribuye a alejarlo todavía más de la identidad clásica de Resident Evil.
La música también me ha gustado mucho. No está al nivel de Oblivion o Metroid Prime 4, dos bandas sonoras que he disfrutado todavía más recientemente, pero acompaña perfectamente cada situación y funciona especialmente bien en los momentos de mayor espectacularidad.
APARTADO JUGABLE
Resident Evil 5 sigue claramente la estela de Resident Evil 4, y eso se nota especialmente en las armas: tenemos pistolas, metralletas, escopetas, rifles, magnum y lanzagranadas, además de varios modelos de cada tipo y un sistema de mejoras que funciona exactamente como cabría esperar. El arsenal es uno de los grandes puntos fuertes del juego.
El inventario, en cambio, me ha parecido demasiado limitado. Al estilo de RE4 pero mal, tenemos que gestionar constantemente armas, munición y objetos con muy poco espacio, y termina resultando algo engorroso. He echado de menos algún sistema que permitiera ampliar progresivamente la capacidad.
Los Majini son, básicamente, las Plagas 2.0. El concepto es prácticamente idéntico, aunque personalmente encuentro bastante más carismáticos a los Ganados de RE4, especialmente por sus frases.
Además, creo que hay demasiados enemigos armados, sobre todo con armas pesadas. Ya en RE4 la parte de la isla me parecía menos interesante por ese exceso de acción militarizada y aquí se convierte prácticamente en una constante desde el principio.
Los jefes, en cambio, me han gustado bastante. Siguen la tradición de la saga y muchos enfrentamientos funcionan casi como pequeños puzzles: no basta con plantarse delante y vaciar el cargador.
En cuanto al control, sigue siendo algo tosco, especialmente comparado con los estándares actuales, pero la remasterización que he jugado utiliza un sistema de dos sticks que hace que la experiencia resulte mucho más cómoda.
Y después tenemos la cooperación, que me ha sorprendido muy positivamente. El juego está claramente diseñado alrededor de ella y, aunque lo he jugado completamente solo, la IA de Sheva ha cumplido de sobra. En momentos como el enfrentamiento contra Uroboros incluso he podido confiar en ella para utilizar el lanzallamas mientras yo me ocupaba de otras tareas.
Por último, el ritmo es exactamente el que esperaba: alto, frenético y constante. Aquí no hay terror; propone acción y acción es lo que ofrece... Quizá demasiada, porque para mi gusto dura un poco más de lo necesario. Tres o cuatro pantallas menos habrían conseguido que terminase la aventura con ganas de más.
OPINIÓN PERSONAL
Y aquí es donde tengo que volver al principio: En 2009 descarté Resident Evil 5 porque pensaba que Capcom había tomado el camino equivocado. Venía de Resident Evil 4, uno de mis juegos favoritos, y esperaba una evolución natural de aquella fórmula. En cambio, me encontré con un juego que parecía abrazar definitivamente la acción cinematográfica, con un control que ya entonces consideraba anticuado y una ambientación que tenía muy poco que ver con el Resident Evil que yo conocía. Diecisiete años después, mi percepción ha cambiado completamente.
No he intentado que Resident Evil 5 sea Resident Evil 4, he aceptado que es un juego de acción y, como juego de acción, es muy bueno.
Tiene un arsenal fantástico, buenos jefes, un apartado técnico espectacular, una campaña muy entretenida y momentos que se me han quedado grabados (como el campamento tribal, la sección de la lancha, las incursiones en las tumbas —que parecen sacadas directamente de Tomb Raider— o la recta final en el barco).
También tiene problemas importantes: un inventario demasiado limitado, demasiados enemigos armados, un control algo tosco, una duración ligeramente excesiva y, sobre todo, una pérdida de identidad que hace que muchas veces parezca cualquier cosa menos un Resident Evil, pero eso no me ha impedido disfrutarlo.
Quizá el principal problema de Resident Evil 5 en 2009 no fuera el juego, sino mis expectativas. Yo quería otro Resident Evil 4. Capcom quería llevar la saga todavía más lejos en su faceta de espectáculo. Hoy puedo aceptar que ambas cosas eran incompatibles.
Dentro de mi ranking personal de la saga lo colocaría aproximadamente en la mitad y puede parecer una posición baja para un juego que he disfrutado tanto, pero basta echar un vistazo a los títulos que tiene por delante para entenderlo: Resident Evil 2 Remake, Resident Evil 4 Remake, Resident Evil 4 Wii Edition, Resident Evil 4, Resident Evil Remake, Code: Veronica... Resident Evil tiene demasiados juegazos, así que no, Resident Evil 5 no es uno de los grandes de la saga pero después de diecisiete años evitándolo, me alegro muchísimo de haberle dado una oportunidad.
No es el Resident Evil que quería en 2009, es el Resident Evil que he disfrutado en 2026.













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