viernes, 2 de octubre de 2026

TOP 10 GAMECUBE

Hay consolas que recuerdas por los juegos que disfrutaste en ellas, y otras que recuerdas por lo que significaron en tu vida. Para mí, GameCube pertenece a las dos categorías.

Fue la primera consola que compré con mi propio dinero. Concretamente, con el primer sueldo que cobré en mi vida. Mi intención inicial era bastante distinta: quería comprar una Xbox y, por supuesto, disfrutar de Halo. Pero cuando llegué al Pryca y me encontré delante del pack de GameCube con Super Mario Sunshine… joder, ¡era Mario!

Y así empezó una de las etapas más especiales de mi relación con los videojuegos.

Antes de empezar, una aclaración: esto no pretende ser un Top 10 de los mejores juegos de GameCube. Es una lista mucho más personal: los diez juegos que más representan mi relación con aquella consola. Algunos fueron auténticos descubrimientos, otros me acompañaron durante años y alguno llegó incluso bastante después de que GameCube dejara de estar en primera línea. Porque al final, más que una lista de juegos, esto es una lista de recuerdos. Así que sin más dilación, vamos al lío!


10. MARIO KART: DOUBLE DASH!!

Mario Kart: Double Dash!! fue mi primer Mario Kart y durante unos cinco años me acompañó de forma recurrente. Pero si hay algo que recuerdo especialmente son las partidas a pantalla partida con mi hermano pequeño. Nos inventamos nuestro particular «equipo de Fórmula 1»: en la primera carrera nos dábamos de lo lindo y, a partir de ahí, el que quedaba por detrás pasaba a ejercer de escudero, protegiendo a su compañero de los proyectiles rivales siempre que podía. Una especie de Schumacher y Barrichello versión GameCube.

Más allá de nuestros experimentos estratégicos, Double Dash!! sigue siendo para mí uno de los grandes juegos multijugador de la consola y un título inseparable de aquella etapa.


9. RESIDENT EVIL ZERO

Mi relación con Resident Evil Zero es curiosa. Cuando salió me llamaba muchísimo la atención, sobre todo después de haber disfrutado tanto de Resident Evil Remake, pero no llegué a tenerlo. Tuve que esperar hasta 2011 ó 2012, cuando GameCube llevaba ya unos cuantos años fuera de circulación y quizá por eso lo disfruté de una manera especial. Por entonces tenía la sensación de que Resident Evil había perdido parte de aquella esencia clásica que tanto me gustaba, así que encontrarme con un «nuevo» Resident Evil tradicional fue casi como recuperar algo que echaba de menos. Su combinación de exploración, puzzles y backtracking me encanta, especialmente en escenarios como el tren, y técnicamente sigue siendo espectacular. Quizá no sea mi Resident Evil favorito, pero sí uno de los juegos que más asocio a GameCube.



8. SUPER MARIO SUNSHINE

Venía de pasarme horas y horas con Super Mario 64 y buscaba una experiencia diferente. Mi primera intención era comprar una Xbox con Halo, pero entonces vi aquel pack de GameCube con Super Mario Sunshine... y joder… ¡era Mario!

Sunshine fue un acontecimiento en casa, tanto jugando solo como con mis hermanos. Desde el primer momento me fascinó aquella Isla Delfino llena de vida, sus habitantes, sus puestos de fruta y, sobre todo, aquel agua que parecía imposible. ¿Cómo narices habían hecho aquello? Pero también me fascinaba todo lo que hacía diferente al juego: descubrir las posibilidades del ACUAC, lanzarte al chorro y «chorrarte», ver cómo Mario se ensuciaba y se limpiaba en tiempo real, convertirte en partículas líquidas para entrar en cada nivel, distinguir otras zonas de la isla a lo lejos o descubrir a Yoshi y sus diferentes efectos según la fruta que comiera.

Es cierto que su temática veraniega sacrificaba algo de variedad, pero a cambio consiguió algo fundamental: no sentirse como un simple Super Mario 64 en GameCube. Tenía una personalidad propia y, desde aquella primera partida, me enamoró.



7. SOULCALIBUR II

Ya conocía y disfrutaba la saga gracias a SoulBlade y SoulCalibur, pero la llegada de SoulCalibur II fue otro nivel. Y si encima la versión de GameCube incluía a Link, ¿cómo no iba a llamarme la atención? Pero lo que terminó enganchándome fue mucho más que su fantástico sistema de combate. Su modo historia, con una estructura casi de RPG y combates con reglas y condiciones diferentes, conseguía enriquecer enormemente la experiencia. En aquel momento me pareció un paso adelante brutal para el género y, probablemente, el juego de lucha al que más horas había echado hasta entonces.



6. METROID PRIME 2: ECHOES

Mi historia con Metroid Prime es bastante más larga, pero basta decir que durante años fue mi particular asignatura pendiente. Hasta que en 2012, después de varias intentonas, por fin conseguí terminarlo. Me quedé completamente fascinado y, poco después, mi novia me regaló Metroid Prime 2: Echoes y con este ya no hubo bloqueo: me lo ventilé en un par de semanas. Echoes me pareció tan bueno como su predecesor, aunque algunos puzzles y situaciones me resultaron algo más enrevesados, especialmente por jugar constantemente con dos versiones del mismo escenario. Y el agobio de Éter Oscuro, aunque evidentemente buscado, a veces podía resultar demasiado intenso, aun así, hablamos de un auténtico mastodonte. Simplemente, Prime tuvo el factor sorpresa y el impacto de descubrir aquella fórmula por primera vez, y eso hace que para mí esté un escalón por encima, no obstante, me molesta ver como casi siempre se obvia a Prime 2 cuando se hace un recorrido entre los mejores juegos del Cubo.



5. METAL GEAR SOLID: THE TWIN SNAKES

Había jugado dos veces al Metal Gear Solid de PSX junto a mi primo, ambas de una sentada y pasando la noche en vela. Aquella experiencia me marcó hasta el punto de que, por entonces, era mi juego favorito de PlayStation, Así que cuando Konami anunció su remake para GameCube, aquello era sencillamente irresistible: el motor de Metal Gear Solid 2, el apuntado en primera persona, esconder y arrastrar soldados, colgarse de las barandillas… y, además, todos aquellos pequeños detalles hechos expresamente para GameCube, como sustituir la PSX por una GameCube y figuras de Mario y Yoshi.

Llegué a conocerlo tan bien que durante años fue mi particular juego de «una vez cada uno o dos años»: lo ponía y me lo terminaba en una o dos sentadas. Es cierto que las nuevas posibilidades jugables hacen que resulte menos desafiante que el original, pero sigue siendo un remake fantástico y una de las grandes experiencias que recuerdo de GameCube.



4. RESIDENT EVIL REMAKE

Si ya era un apasionado de Resident Evil desde Code: Veronica en Dreamcast, puedes imaginar la impresión que me causaron las primeras imágenes del remake: el salto técnico era sencillamente espectacular.

Lo pedí para Reyes y lo estrené el 6 de enero de 2003. Aquel año fui incapaz de terminarlo. Finalmente, en agosto de 2004 conseguí pasármelo con Chris… y nació una tradición. Durante los siguientes nueve años, cada mes de agosto volvía a la mansión para completarlo de nuevo, siempre con Chris. En el décimo aniversario cambié de personaje y lo terminé con Jill. Diez partidas, diez años consecutivos, y entonces decidí cerrar el ciclo. Pocos juegos están tan ligados a un momento concreto de mi vida.



3. RESIDENT EVIL 4

Resident Evil 4 me impactó profundamente desde el primer momento, habían conseguido llevar aquel acabado técnico que me había dejado boquiabierto en Resident Evil Remake, Zero u Onimusha a unos escenarios completamente tridimensionales y cuando empezabas a jugar, el salto era todavía mayor: por fin podías hacer algo tan básico y revolucionario como apuntar.

Conecté con él inmediatamente. Pero había algo que terminó de atraparme: una vez completabas la aventura podías volver a empezarla conservando tus armas y mejoras. ¿El resultado? Me lo pasé de corrido varias veces seguidas. Y eso, para alguien que no suele hacer algo así, dice mucho. Terminaba una partida y, sin pensármelo, empezaba otra.

Con el tiempo aprendí a contenerme y fui intercalando otros juegos entre partida y partida, pero durante mucho tiempo Resident Evil 4 fue simplemente mi juego favorito. Me atrapó de una manera que muy pocos han conseguido.



2. METROID PRIME

Mi historia con Metroid Prime empezó de una forma bastante poco prometedora: lo encontré de segunda mano en el verano de 2004, muy barato. Había oído hablar de él en revistas, pero realmente no sabía qué era. Lo puse esperando encontrarme con un shooter y me encontré con otra cosa completamente distinta: exploración, aventura, disparos y una estructura que no entendía demasiado bien. Me fascinaba su apartado técnico y artístico, pero no comprendía aquello de llegar al final de una zona y descubrir que, en realidad, no habías «terminado el nivel». Por entonces ni siquiera sabía exactamente qué era un Metroid.

Un año después jugué a Metroid Fusion. No llegué a terminarlo, pero avancé bastante y, de repente, todo hizo clic: "Ah, coño… esto es un Metroid." y comprendí que Prime era la versión tridimensional de aquel concepto.

Volví a empezar el juego, pero siguieron llegando los bloqueos. Durante años se convirtió en una especie de ritual: empezarlo desde cero, llegar hasta donde pudiera, superar el punto donde me había quedado el año anterior y volver a atascarme un poco más adelante. Llegué a conocerme la primera mitad del juego de memoria hasta que en 2012 ocurrió algo que durante mucho tiempo había llegado a pensar que quizá nunca ocurriría: me terminé Metroid Prime.

Fue probablemente el juego más difícil que había conseguido completar y, precisamente por eso, la sensación de haberlo conseguido fue brutal, a partir de ahí quedé completamente fascinado por él y creo que ahí está la razón de que Metroid Prime siga ocupando un lugar tan alto para mí. No fue simplemente uno de los juegos que más disfruté de GameCube. Fue un juego que tuve que aprender a jugar, que durante años se me resistió y que finalmente terminó convirtiéndose en una experiencia absolutamente especial.



1. THE LEGEND OF ZELDA: THE WIND WAKER

Cuando aparecieron las primeras imágenes pensé lo mismo que muchísima gente: «Mierda, han convertido Zelda en un juego de las Supernenas». Hasta que vi aquel tráiler de presentación en el CD de una revista y lo vi en movimiento, entonces me enamoré. Aquella estética de dibujos animados, el color, las expresiones… The Wind Waker sigue siendo precioso más de veinte años después.

Pero el flechazo fue mucho más allá de lo visual. El juego arranca recuperando la leyenda del Héroe del Tiempo y, teniendo en cuenta lo que Ocarina of Time significó para mí, aquello iba directo a la patata. A partir de ahí, todo es una aventura enorme: el secuestro de Abril, la abuela de Link, los piratas, Tetra, Isla Taura, las infiltraciones… Y luego está esa sensación de navegar junto a Mascarón Rojo hacia un horizonte lleno de posibilidades. The Wind Waker es un Zelda muy particular, pero precisamente por eso tiene un sabor mágico. Su estética de dibujos animados, lejos de restarle épica, consigue que todo resulte todavía más especial.

Con el paso de los años me he dado cuenta de que probablemente es el juego que más representa lo que recuerdo de aquella GameCube. Tiene aventura, exploración, personajes, humor, épica, descubrimiento y una personalidad arrolladora. Es un juego que, más de veinte años después, sigo asociando inmediatamente con aquella época. Metroid Prime fue el juego que tuve que aprender a jugar. Resident Evil 4 fue durante mucho tiempo mi juego favorito. Resident Evil Remake me acompañó durante diez años consecutivos, pero The Wind Waker es otra cosa, porque cuando pienso en aquella GameCube que compré con mi primer sueldo, en aquella época y en todo lo que significó para mí, hay una aventura que aparece por encima de todas las demás, y esa aventura es The Wind Waker.





Y hasta aquí este humilde homenaje a GameCube por su 25 aniversario. Me hubiera gustado llegar a la fecha de su cumpleaños pero he estado fuera de juego por razones de salud. 

Y nada, quien se anime a contarme qué opina de GameCube, si la tuvisteis en su momento, qué juegos disfrutasteis más de ella o si, por el contrario, la habéis descubierto a posteriori... Os leo!!!!

1 comentario:

  1. Pues yo tuve la Gamecube cuando estaba en el instituto y la consola se acercaba ya inexorable al fin de su ciclo de vida... Pero la verdad es que la gocé de lo lindo: no sólo con el Mario Kart Double Dash (no sé por qué carajo no vuelven a usar esa fórmula, que era tan adictiva), Pokémon Colosseum (una bestia parda y mi Pokémon preferido de todos), Smash Bros Melee, Mario Sunshine (aunque había algunos puzzles que se las traían) y, cómo no, Metroid Prime 1, que es uno de mis juegos favoritos de todos los tiempos, y el primer juego que probé con punto de vista en primera persona. Lo gracioso es que la probé a posteriori, como he comentado al principio, y estaba con la Play 2 que no meaba, pero tuve muy buenos recuerdos con la Gamecube. Ah, la banda sonora del menú del Echoes es una de esas que no se olvidan... NI TAMPOCO QUE LOS RAYOS TUVIERAN MUNICIÓN, ¿QUÉ CLASE DE BROMA DE MAL GUSTO ERA ESA?

    ResponderEliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...